Después de vender al club, el movimiento de Azcárraga que puede cambiar la historia del América
El dueño de una parte de las acciones tomaría esta decisión.
El plan de Emilio Azcárraga para llevar al América a una dimensión mundial no pasa únicamente por lo deportivo, sino por convertir al club en una máquina global de generación de ingresos. La estrategia apunta a explotar al máximo el vínculo con su enorme base de aficionados mediante tecnología, datos y experiencias premium, con un foco especial en el mercado estadounidense y en el nuevo modelo de entretenimiento que rodeará al Estadio Banorte rumbo al Mundial 2026. Pero, ¿cómo planean transformar la pasión de millones en una estructura financiera imparable?
Monetizar a la afición como nunca antes
El eje central del proyecto es transformar la pasión de millones de aficionados en valor económico constante. A través del análisis de datos y alianzas con empresas especializadas en experiencia de fans, el América busca ofrecer productos digitales exclusivos, contenidos de pago y activaciones personalizadas que funcionen más allá de los días de partido. Sin embargo, para conquistar el mercado global, las Águilas han puesto la mira en una región donde su popularidad no tiene límites.
Estados Unidos, el mercado estratégico
Con millones de seguidores del América del otro lado de la frontera, Estados Unidos aparece como la clave del crecimiento internacional. La marca azulcrema apunta a consolidarse como referente del futbol mexicano en ese país, ampliando su alcance comercial y atrayendo audiencias que consuman el club durante todo el año. Esta expansión requiere de un centro de operaciones de clase mundial que ya está tomando forma en la capital mexicana.
El Estadio Banorte como centro de espectáculos global
El nuevo recinto no será solo una cancha de futbol. El proyecto contempla convertir el estadio en un polo de entretenimiento de primer nivel, capaz de albergar conciertos, eventos masivos y experiencias internacionales. La idea es que funcione como un generador de ingresos permanente, incluso cuando no haya partidos. Todo este despliegue de infraestructura está cronometrado para alcanzar su punto máximo en el evento más importante de la década.
El Mundial 2026 como punto de inflexión
Todo el plan tiene una fecha marcada en rojo: la Copa del Mundo 2026. Para entonces, el objetivo es que el estadio y su entorno se conviertan en la zona comercial más rentable del deporte en Latinoamérica, aprovechando la visibilidad global y cada sinergia digital posible. Para gestionar tal magnitud de negocio, ha sido necesaria la creación de una entidad corporativa completamente nueva.
Nace una nueva estructura: Grupo Águilas
La reorganización empresarial apunta a construir un ecosistema de entretenimiento integral, donde el futbol sea solo una parte del negocio. Bajo esta lógica, el desafío será sostener un modelo que trascienda los 90 minutos y mantenga a la marca activa las 24 horas. Con este blindaje administrativo, el club se prepara para una era donde el éxito se medirá tanto en la cancha como en las bolsas de valores.
Un América que quiere dominar fuera de la cancha
La apuesta de Azcárraga es total. El objetivo ya no es solo ganar títulos, sino posicionar al América como una potencia económica y tecnológica, capaz de competir en el mercado global del entretenimiento deportivo y asegurar un crecimiento sostenido a largo plazo.
¿Crees que el enfoque del Club América en la monetización y el entretenimiento global podría afectar su mística deportiva, o es este el paso necesario para que el fútbol mexicano finalmente compita al nivel de las grandes potencias mundiales?