El hombre detrás de la salida de Diego Ramírez en Club América
El director deportivo no seguirá en su cargo y ya fue informado por el club.
En un giro inesperado que ha sacudido los cimientos de la institución, Diego Ramírez dejó su cargo como Director Deportivo del Primer Equipo Varonil del Club América. La salida se produce tras la ruptura total de su relación con el estratega André Jardine. Fuentes cercanas indican que la alta plana decidió respaldar incondicionalmente al entrenador y permitir la salida del directivo, considerando que la tensión entre ambos era irreparable y viciaba el entorno de gestión del equipo.
Esta salida no fue un evento aislado, sino el resultado de una acumulación de desacuerdos que alcanzaron su punto máximo en el reciente mercado de pases.
El desencuentro por el fichaje de Kevin Castañeda
Uno de los detonantes definitivos de la fractura fue la negociación por Kevin Castañeda, jugador procedente de Tijuana y vinculado a Pitz Group, agencia con la que Ramírez mantenía una comunicación constante. Mientras la directiva promovía su llegada como un movimiento estratégico, Jardine rechazó tajantemente la incorporación al no estar convencido de su encaje táctico. Esta negativa del timonel brasileño fue la estocada final que profundizó la grieta entre el cuerpo técnico y la oficina deportiva.
Al rechazar las opciones propuestas por la dirección, Jardine dejó claro que no aceptaría "imposiciones" y que su enfoque estaba en jugadores de un perfil muy distinto.
Jardine y su objetivo: Raphael Veiga
Más allá del conflicto por Castañeda, se ha confirmado que Jardine solicitó formalmente a Raphael Veiga como el refuerzo necesario para blindar el mediocampo. Esta elección subraya que el técnico prioriza futbolistas con jerarquía internacional y liderazgo probado, elementos que considera vitales para su sistema. Esta visión chocaba directamente con la propuesta de la dirección deportiva, que buscaba opciones más locales o vinculadas a convenios con agencias específicas.
Ante esta encrucijada, la directiva del América tuvo que elegir entre mantener el orden jerárquico administrativo o proteger el liderazgo del técnico que les dio el bicampeonato.
La decisión de la directiva
Frente a la tensión insostenible, la cúpula del club optó por otorgar un voto de confianza total a André Jardine, permitiendo la partida de Diego Ramírez. La medida es un mensaje contundente: el club prioriza la estabilidad del proyecto deportivo y la autoridad del entrenador sobre las decisiones de mercado. Prescindir de un directivo con la experiencia de Ramírez no es algo menor, pero se consideró necesario para limpiar el ambiente interno.
Con el camino despejado de interferencias administrativas, el América entra ahora en una fase de reestructuración que redefine el poder en Coapa.
Repercusiones para el América
La salida de Ramírez cambia radicalmente la dinámica interna en la toma de decisiones, especialmente en lo que respecta a fichajes y planificación a largo plazo. Con Jardine fortalecido, el club apuesta por consolidar una estrategia futbolística donde el liderazgo esté más centralizado en el banquillo. La directiva confía en que esta coherencia en el armado del plantel, dictada directamente por el entrenador, sea la clave para recuperar el protagonismo en el Clausura 2026.
¿Crees que darle todo el poder a Jardine sobre los fichajes es la solución para el América o el club corre un riesgo peligroso al quedarse sin un Director Deportivo que le ponga límites al entrenador?