La afición del América lo abucheó en plena Concachampions y su futuro queda en duda
El futbolista de Las Águilas que se llevó todos los reproches.
La noche en el Estadio Ciudad de los Deportes dejó una imagen fuerte: Kevin Álvarez fue reemplazado y el estadio completo reaccionó con silbidos. No fue un murmullo aislado; fue un abucheo claro y evidente que se repitió cada vez que tocó la pelota. La relación entre el lateral y la afición parece estar completamente desgastada. Este divorcio con la tribuna no es gratuito, sino el resultado de un proceso de declive que lleva meses cocinándose.
El crédito se agotó hace tiempo
No es algo que empezó hoy. Desde hace varios meses, un sector importante del americanismo viene marcando su inconformidad con el nivel del lateral. Las lesiones, la irregularidad y los altibajos en momentos clave hicieron que la paciencia se fuera terminando. Kevin pasó de ser un fichaje ilusionante a un jugador constantemente cuestionado. A este bajo rendimiento se le suma una gestión de plantilla que, para muchos, ha dejado al jugador en una zona de confort peligrosa.
Sin competencia real en el puesto
Otro punto que molesta a la tribuna es que América no le trajo una competencia directa que realmente lo apretara. Sin alguien que le disputara seriamente el lugar, el bajón futbolístico se hizo más evidente. Cuando un equipo grande no tiene variantes fuertes en una posición tan sensible como la lateral, el margen de error se reduce y hoy Kevin está pagando ese contexto. La falta de presión interna ha terminado por mermar las condiciones de un futbolista que hoy parece una sombra de lo que alguna vez fue.
Recuperar su mejor versión, cada vez más lejano
Lo más preocupante es que cuesta ver señales claras de recuperación. Aquella versión explosiva, profunda y determinante parece lejana; hoy se le nota dubitativo, impreciso y sin confianza. En un club como América, donde la mentalidad lo es todo, ese bajón anímico pesa el doble. Esta crisis de identidad futbolística no solo pone en duda su lugar en el Nido, sino que amenaza con derrumbar sus sueños a nivel internacional.
Su futuro y el Mundial 2026
Si la tendencia no cambia, su continuidad en Coapa puede empezar a discutirse seriamente. Y no solo eso: con el Mundial 2026 en el horizonte, su lugar en la Selección Mexicana luce cada vez más complicado. El tiempo corre y la exigencia en América no baja nunca; cuando el estadio empieza a silbar, es porque algo ya se rompió. Ahora, la pelota está en el campo de la directiva, que deberá decidir si mantiene la apuesta o busca una solución radical para el próximo torneo.
¿Crees que André Jardine debería mandar a Kevin Álvarez a la banca para el Clásico Nacional y probar con una variante, o sentarlo ahora sería "hundirlo" anímicamente de forma definitiva?