La postura de Luis Chávez ante el América: el plan para dejar Rusia y volver a México
El mediocampista está en carpeta de cara al siguiente semestre del año, ¿Se dará?
El futuro de Luis Chávez parece estar cada vez más lejos del frío de Moscú y más cerca del Nido de Coapa tras revelarse las verdaderas intenciones del mediocampista para el Apertura 2026. Según ha confirmado el portal 365 Scores, el volante de la Selección Mexicana estaría totalmente abierto a aceptar un posible regreso a la Liga MX para vestir la camiseta del Club América. Esta disposición del jugador no es casualidad, pues su gran objetivo es llegar con ritmo y visibilidad al Mundial 2026, algo que siente que podría perder si se mantiene en el fútbol ruso tras un año complicado. En las oficinas de Coapa la noticia ha caído de maravilla, ya que la directiva busca desesperadamente un relevo generacional para Jonathan Dos Santos. Sin embargo, el entusiasmo por su posible llegada se vio frenado en seco por un reporte médico que puso en duda su capacidad física inmediata.
Ese calvario físico tiene nombre y apellido: una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha sufrida durante la Copa Oro 2025. Esta grave lesión impidió que el futbolista sumara minutos en la presente temporada con el Dinamo de Moscú, generando una incertidumbre total sobre su estado de forma actual. No obstante, la situación dio un giro de 180 grados en los últimos días cuando el jugador recibió el alta médica oficial, lo que le permitirá volver a las canchas en las próximas semanas. Esta recuperación ha sido el detonante para que el América acelere las gestiones, entendiendo que el jugador llegará sano al mercado veraniego. Pero lo que realmente separa a Chávez de su firma con las Águilas es una cifra millonaria que el club ya ha empezado a calcular.
Los 7 millones que el América tiene listos para repatriar a la zurda de oro
Esa inversión necesaria para cerrar el trato ha sido tasada por el portal especializado Transfermarkt en aproximadamente 7 millones de euros. El América sabe que no será una operación sencilla, pues el Dinamo de Moscú pagó en su momento 6.5 millones de euros al Pachuca y buscará recuperar, al menos, la totalidad de lo invertido. Gracias a la entrada del fondo estadounidense General Atlantic, que adquirió el 49% de las acciones del club, el dinero no parece ser el problema principal en esta ocasión. La directiva está convencida de que pagar esa cantidad es un riesgo calculado para asegurar al mejor mediocampista zurdo del país. La incógnita sobre si otro equipo se interpondría en el camino fue despejada por el entorno del jugador al hablar de sus prioridades.
Esa preferencia por el proyecto de André Jardine radica en la vitrina internacional que ofrece el conjunto azulcrema para los seleccionados nacionales. Chávez sabe que, ante la competencia interna en el Tri, no puede permitirse otro semestre de inactividad o de bajo perfil en una liga que actualmente se encuentra fuera de los reflectores principales por temas extradeportivos. El jugador ya habría dado luz verde a sus agentes para entablar conversaciones formales en cuanto el torneo actual entre en su fase definitiva. Esta apertura al diálogo ha puesto a trabajar a la inteligencia deportiva del club para armar un contrato que sea irrechazable. Pero lo que pocos saben es el rol que jugará Jonathan Dos Santos en la ejecución final de este movimiento.
El relevo de Jonathan Dos Santos: El hueco que Chávez vendría a llenar
Esa vacante que dejaría el menor de los Dos Santos es la razón técnica por la cual el América ha fijado sus ojos en Luis Chávez de manera tan agresiva. Con la posible salida o retiro de Jonathan, el esquema de Jardine perdería su brújula en el centro del campo, y la directiva ve en el ex de Pachuca al único mexicano con la jerarquía necesaria para tomar esa estafeta sin que el equipo pierda equilibrio. La polivalencia de Chávez, sumada a su gran pegada de media distancia, lo convierten en el complemento ideal para la columna vertebral que se está reconstruyendo tras el tricampeonato. El plan de reconstrucción es ambicioso y no contempla errores en las contrataciones estelares.