La vida de lujo de Igor Lichnovsky mientras cobra millones en el América sin jugar
El defensor chileno mostró como la está pasando mientras no juega.
Mientras no pisa una cancha oficial, Igor Lichnovsky sigue siendo tema en Coapa. El defensor chileno percibe un salario millonario pese a no estar registrado para competir, una situación que incomoda a buena parte del americanismo. Aunque el club decidió no inscribirlo, continúa ligado al América y cobrando, con ingresos que rondan los 7 millones de pesos por temporada.
Esta inactividad remunerada ha generado una fractura evidente entre la directiva y una afición que no perdona el gasto sin resultados.
Redes sociales y un contraste que molesta
En sus redes, Lichnovsky mostró cómo aprovecha el tiempo libre: descanso, naturaleza y un clima relajado junto a un lago. No hay partidos ni minutos, pero sí presencia pública constante. Ese contraste es lo que enciende el malestar: sin jugar, pero con un sueldo estelar, la imagen del chileno choca frontalmente con la exigencia de un club que busca competitividad inmediata.
Mientras el defensa disfruta de su pausa, la realidad contractual del equipo revela una gestión que parece haber perdido el rumbo.
No inscrito, pero con contrato vigente
El punto que más ruido genera es claro: no está registrado, pero sigue formando parte del plantel y cobrando conforme a su contrato. En un América con urgencias deportivas y cupos de extranjeros ajustados, la situación se vuelve difícil de explicar, convirtiéndose en un lastre administrativo que impide la llegada de nuevos refuerzos.
La pregunta que todos se hacen en Coapa es por qué no se buscó una solución definitiva antes de que cerrara el mercado de pases.
¿Hubo opciones de salida?
Desde el entorno del mercado se comenta que existieron alternativas para que saliera, aunque ninguna sencilla. Las condiciones implicaban cambiar de destino, ajustar términos económicos y reiniciar en otra plaza, variables que no siempre resultaron atractivas para el jugador ni para el club, que buscaba recuperar parte de la inversión.
Al caerse las negociaciones, el impacto económico se volvió inevitable, poniendo el foco directamente en las finanzas de la institución.
El salario en el centro del debate
El dato económico pesa: 7 millones de pesos por temporada sin actividad oficial. En tiempos donde el club necesita liberar recursos y cupos, el costo-beneficio de mantenerlo sin jugar es lo que más se cuestiona. La gestión de su ficha se ha convertido en un ejemplo de lo que el club quiere evitar en futuras planeaciones.
Este desbalance financiero no solo afecta las arcas, sino que deja al descubierto tensiones que van más allá de lo deportivo.
Una decisión que expone tensiones internas
El caso Lichnovsky refleja problemas de gestión: planificación, registros y timing del mercado. Mantener a un futbolista bien pagado sin minutos acentúa las fisuras entre el proyecto deportivo y la administración. La falta de alineación entre lo que el técnico necesita y lo que la directiva puede colocar en el mercado es hoy más evidente que nunca.
Con el vestidor observando y la grada presionando, el futuro del chileno pende de un hilo que se estira cada día más.
¿Qué sigue para América y Lichnovsky?
La resolución pasa por dos caminos: encontrar una salida viable en el próximo periodo de transferencias o reordenar el plan para que el jugador vuelva a ser una opción real en el registro oficial. Mientras tanto, el ruido mediático seguirá creciendo, porque en Coapa no hay paciencia cuando se paga una fortuna por ver el futbol desde la tribuna.
¿Logrará la directiva deshacerse de este compromiso millonario o seguirá Igor siendo el espectador más caro en la historia reciente del club?