Matías Almeyda no debe ser el entrenador del América y hay varias razones
El argentino no es la mejor opción para Las Águilas en el mercado.
Pensar en Matías Almeyda como posible entrenador del Club América genera un debate intenso que parece dividir opiniones entre la nostalgia y la rivalidad. Más allá de su trayectoria, existen factores estructurales y emocionales que sugieren que su llegada podría ser uno de los movimientos más arriesgados en la historia de Coapa. El misticismo del "Pelado" se enfrenta a la realidad de un entorno que rara vez perdona el pasado rojiblanco.
Su pasado con Chivas pesa demasiado
El primer gran obstáculo es la sombra de su etapa en el Guadalajara. Almeyda no solo dirigió al Rebaño, sino que se convirtió en el último gran ídolo del banquillo tapatío al conquistar cinco títulos, incluyendo la Liga MX y la Concachampions. En una institución como el América, donde la identidad se construye en gran medida por la oposición al rival directo, su pasado no es un detalle menor; su contratación podría interpretarse como una "traición" para unos y una afición azulcrema que difícilmente conectaría con un símbolo histórico de las Chivas desde el primer día. La resistencia de la grada podría condicionar su gestión antes de que ruede el primer balón.
Un perfil que no garantiza resultados inmediatos
Más allá de lo emocional, el análisis deportivo genera interrogantes. Aunque Almeyda ha tenido picos de éxito brillantes, su carrera también ha mostrado falta de regularidad en procesos largos. El América actual, inmerso en una crisis de resultados y con la presión de la Concacaf Champions Cup, necesita certezas tácticas y un impacto defensivo que a veces choca con el estilo ofensivo y, en ocasiones, "suicida" que caracteriza al argentino. En Coapa no se permiten apuestas; la exigencia es ganar o fracasar, sin términos medios.
Un paso reciente por Europa que deja dudas
Su experiencia más reciente en el Viejo Continente tampoco ayuda a fortalecer su candidatura. Su ciclo en el Sevilla FC, que finalizó abruptamente el pasado 26 de marzo de 2026 tras dejar al equipo a solo tres puntos del descenso en LaLiga, dejó más cuestionamientos que respuestas. A pesar de haber logrado rachas de imbatibilidad, la falta de triunfos y la eliminación temprana en la Copa del Rey terminaron por desgastar su proyecto en España. Este rendimiento irregular en una liga de élite enciende las alarmas sobre su capacidad para manejar la crisis actual de las Águilas.
La presión de la afición: un factor clave
En el Nido, la paciencia es un lujo que ningún técnico posee. La afición americanista no solo exige títulos, sino una conexión visceral con el escudo que Almeyda, por su propia historia personal, tendría muy difícil de construir. Un par de resultados adversos al inicio del torneo bastarían para que el ambiente en el Estadio Azteca se volviera insoportable, complicando cualquier intento de proceso a largo plazo. El entorno tóxico que podría generarse es un riesgo que la directiva debe sopesar con frialdad.
¿Es el momento de buscar otro perfil?
El América parece necesitar un entrenador que genere consenso absoluto, que entienda la magnitud de la presión mediática sin cargas externas y que llegue con un presente deportivo sólido. Con la sombra de André Jardine aún presente y la competencia de equipos como Rayados de Monterrey —quienes también buscan al argentino—, el club debe decidir si prefiere el impacto mediático de un fichaje "bomba" o la estabilidad de un proyecto menos polémico.
¿Crees que los títulos que ganó en Chivas le darían a Almeyda el beneficio de la duda en el América, o el simple hecho de haber sido el "pastor" del Rebaño lo inhabilita automáticamente para sentarse en el banquillo de Coapa?