Millones en la banca: lo que pierde el América con Igor Lichnovsky y Javairo Dilrosun
Ambos futbolistas son un costo enorme para el equipo de Jardine.
El Club América enfrenta una crisis silenciosa que no ocurre en el césped, sino en la contabilidad administrativa. Más de 36 millones de pesos al año es la cifra que la institución está obligada a desembolsar para mantener en su nómina a Igor Lichnovsky y Javairo Dilrosun, dos futbolistas que no fueron registrados para el Clausura 2026. A pesar de que André Jardine les cerró las puertas del proyecto deportivo, la vigencia de sus contratos obliga al club a cumplir con salarios estratosféricos sin recibir un solo minuto de juego a cambio. Esta situación ha transformado lo que alguna vez fueron apuestas estratégicas en uno de los mayores dolores de cabeza económicos de la directiva.
El caso Dilrosun: Un salario europeo sin producción local
De acuerdo con datos de Salary Sport, el extremo neerlandés Javairo Dilrosun percibe aproximadamente 25 millones de pesos anuales, una cifra que lo coloca en la parte alta de la escala salarial del fútbol mexicano. Con un contrato que se extiende hasta mediados de 2026, el América se encuentra atado de manos: debe pagarle mensualmente una fortuna mientras el jugador entrena por separado o busca acomodo de forma externa. La imposibilidad de encontrarle un destino en el mercado invernal ha condenado al club a absorber un gasto millonario que hoy se considera dinero perdido.
Lichnovsky y un contrato que hipoteca el futuro
Si lo de Dilrosun es preocupante, el panorama con Igor Lichnovsky resulta todavía más alarmante para las finanzas azulcremas debido a la duración de su vínculo. El defensor chileno cobra cerca de 11 millones de pesos al año, pero a diferencia del neerlandés, su contrato no vence pronto, sino que se extiende hasta 2027. Esta permanencia forzada significa que el club podría terminar pagando más de 20 millones adicionales en los próximos dos años por un jugador que ya no encaja en la filosofía táctica del cuerpo técnico. El impacto de su ausencia deportiva se agrava con cada mes que pasa sin que se concrete un traspaso o una rescisión favorable.
Gasto sin retorno: Un hueco en la planeación deportiva
En total, el club destina una suma que supera los 36 millones de pesos en activos que no aportan rendimiento, liderazgo ni resultados en la cancha. Estos recursos, que en cualquier otra circunstancia servirían para blindar renovaciones o fichar al delantero que tanto le falta al equipo, hoy simplemente se evaporan en contratos mal calculados. Este escenario refleja una falla crítica en la planeación financiera, donde el equipo se ha quedado con "jugadores fantasma" que bloquean el flujo de efectivo necesario para reforzar zonas clave.
La encrucijada del mercado y el costo del error
La directiva ha intentado reubicar a ambos futbolistas sin éxito, chocando constantemente con el muro de sus elevados sueldos, los cuales pocos equipos en el continente están dispuestos a igualar. Esta falta de interés en el mercado ha dejado al América como el único responsable de sostener una estructura salarial que no se traduce en puntos dentro de la tabla general. Mientras no se logre una salida definitiva, el Clausura 2026 seguirá marcado por este déficit millonario que pesa tanto como una derrota en el último minuto.
¿Crees que el América debería rescindir los contratos de Lichnovsky y Dilrosun aunque esto implique pagar una indemnización inmediata, o es preferible seguir pagando sus sueldos con la esperanza de venderlos en el próximo mercado de verano?