No fue por racismo y salió a la luz el verdadero motivo de la salida de Allan Saint-Maximin del América
El francés duró muy poco tiempo en el futbol mexicano para volver a Europa.
De acuerdo con lo que reveló el periodista Andrés Vaca, la salida de Allan Saint-Maximin del Club América no estuvo vinculada a un tema de racismo ni exclusivamente a una falta de adaptación, como se instaló en un primer momento, sino a diferencias internas que terminaron desgastando por completo la relación. La versión de Vaca apunta a que el conflicto fue estrictamente deportivo y de jerarquías. Esta nueva perspectiva desmantela la narrativa inicial y pone el foco en la disciplina del vestuario azulcrema.
La versión pública y lo que realmente ocurrió
En su momento, el futbolista señaló que su decisión estaba relacionada con episodios de racismo que habrían afectado a su familia; paralelamente, se comentó que nunca se sintió cómodo en México. Sin embargo, según trascendió recientemente, el nudo del problema fue su inconformidad con el rol asignado en el esquema táctico. Lo que parecía una crisis social terminó siendo un choque de egos entre la estrella francesa y la gestión del club.
El conflicto con André Jardine
Uno de los puntos centrales fue su desacuerdo con André Jardine. El francés esperaba ser titular indiscutido, pero el entrenador brasileño no lo contemplaba como pieza fija, priorizando el equilibrio colectivo sobre las individualidades. Tras perder protagonismo, la relación se enfrió al punto de que el jugador se ausentó de una concentración y mostró falta de compromiso en los entrenamientos. Este combo de indisciplina y falta de minutos aceleró una salida que, puertas adentro, ya se consideraba inevitable.
Todo arreglado con Lens
Otro detalle que alimentó las sospechas fue la rapidez con la que resolvió su futuro: a los pocos días de salir de Coapa, ya había firmado con el RC Lens. Todo indica que su regreso a Francia estaba encaminado de antemano y que las negociaciones avanzaban mientras aún vestía la camiseta azulcrema. La velocidad del acuerdo sugiere que el jugador ya tenía un pie en Europa mucho antes de comunicar su descontento oficial.
Una inversión que no dio resultados
Más allá de las versiones, lo cierto es que su paso por el América fue un fracaso financiero y deportivo. El club desembolsó alrededor de 12 millones de dólares por su pase y un salario superior a los 4 millones por temporada. Sin embargo, el rendimiento no justificó la inversión y la historia terminó antes de lo previsto.
¿Crees que el América hizo bien en dejarlo ir para mantener la armonía del grupo, o debieron haber sido más exigentes con un jugador por el que pagaron una cifra tan alta?