Sale a la luz cómo es realmente la relación de André Jardine con el vestidor del América
Revelaron como es que se lleva el entrenador con sus jugadores.
En el interior del Club América, el vínculo entre André Jardine y la plantilla se sostiene desde el respeto profesional y la convivencia diaria, más que desde una relación cercana o de amistad. Así lo explicó el periodista Miguel Ángel Arizpe, detallando que el entrenador mantiene un trato correcto con todos, aunque sin excesos de cercanía: “La relación con él es muy de detalles entrenador-jugador, no es el gran amigo; sin embargo, con nadie está mal”. Esta distancia emocional parece ser la clave de un estratega que no teme sacrificar nombres pesados en favor del funcionamiento colectivo.
Un vestidor enfocado en el objetivo
En Coapa saben que el América necesita volver a ser campeón en este Clausura 2026 para recuperar la sonrisa y sostener el proyecto tras un 2025 sin títulos. Bajo esa premisa, Jardine ha priorizado el orden, la exigencia y la competencia interna por encima de los vínculos personales, una filosofía que ha permeado en un plantel que entiende que nadie tiene el puesto asegurado. Este enfoque pragmático ha llevado al técnico a tomar determinaciones drásticas que han sacudido los cimientos del equipo en los últimos días.
Decisiones firmes que marcan distancia
En este mercado, el técnico brasileño tomó decisiones fuertes que influyen directamente en la dinámica interna. Para dar cabida al refuerzo Rodrigo Dourado, Jardine confirmó personalmente la salida de Igor Lichnovsky, quien fue pieza clave en el tricampeonato pero ahora debe buscar nuevo destino al no ser registrado. Junto al chileno, nombres como Javairo Dilrosun también han quedado fuera de los planes oficiales, evidenciando que el pasado no garantiza un lugar en el presente del estratega. Al limpiar la nómina de extranjeros, el timonel envía un mensaje claro sobre quiénes son los únicos indispensables en su esquema.
Un estilo claro, con resultados como prioridad
Jardine entiende que en un club como América el margen de error es inexistente, especialmente tras las críticas recibidas por la falta de contundencia en torneos recientes. Su liderazgo no busca agradar a la tribuna ni a los jugadores, sino competir y ganar, aun cuando eso implique tensiones o decisiones impopulares como relegar a figuras experimentadas para dar paso a jóvenes como Ramón Juárez o Miguel Vázquez. El tiempo y los resultados dirán si este estilo frío y calculador termina llevando nuevamente a las Águilas a lo más alto del fútbol mexicano.
¿Consideras que la gestión "distante" de André Jardine es la adecuada para mantener la disciplina en un vestidor lleno de estrellas, o crees que la falta de un vínculo afectivo con los referentes podría pasarle factura si los resultados no llegan en las primeras jornadas del torneo?