Se fue mal de América y hoy la rompe en Europa con goles y asistencias
El ex América que está pasando por un gran momento en Europa.
El paso de Allan Saint-Maximin por el América terminó mucho antes de lo imaginado. Lo que prometía ser un fichaje estelar acabó en salida anticipada, en medio de versiones cruzadas y un contexto delicado donde el entorno del jugador denunció episodios de racismo que afectaron a sus hijos. Este ambiente hostil fuera de la cancha se sumó a una alarmante falta de resultados deportivos, que convirtieron su estancia en un costoso error financiero.
Una inversión millonaria que no dio resultados
América apostó fuerte por el francés pagando 12 millones de dólares por su ficha y un contrato de 4 millones anuales, pero el rendimiento estuvo lejos de las expectativas debido a lesiones y una nula química con André Jardine. La salida dejó pérdidas económicas importantes y la sensación de que el club no supo aprovechar una contratación de jerarquía internacional. Sin embargo, mientras en Coapa aún lamentan el dinero perdido, el jugador no tardó nada en demostrar que su calidad seguía intacta cruzando el océano.
Nuevo comienzo en el líder de Francia
Lejos de México, el extremo encontró rápidamente su lugar en el RC Lens, actual líder de la Ligue 1, donde su impacto fue inmediato con un gol y dos asistencias en apenas dos partidos. Con la confianza recuperada y un sistema que potencia su velocidad, el francés volvió a ser ese jugador eléctrico que deslumbra en las bandas de Europa. Esta explosión goleadora en su país natal ha reabierto el debate en México sobre quién fue el verdadero responsable de este fracaso estrepitoso.
¿Error de América o simple falta de adaptación?
Mientras en Francia celebran su gran momento, en América queda la duda de si fue un error dejarlo ir tan pronto o si simplemente la historia estaba destinada a no funcionar por la falta de adaptación al entorno del club. Lo cierto es que Saint-Maximin ya dio vuelta a la página como protagonista en Europa, demostrando que talento nunca le faltó para brillar al más alto nivel. Al final, el caso del francés queda como una lección amarga para la directiva sobre lo difícil que es gestionar una estrella internacional en un vestidor con tanta presión.
¿Crees que el fracaso de Saint-Maximin fue culpa de la gestión de Jardine por no saberlo utilizar, o fue una decisión correcta de la directiva para cortar por lo sano ante sus problemas personales?