¿Vestidor roto? Revelan la fuerte fractura entre mexicanos y brasileños en el Club América

Como si algo le faltara al asunto, ahora un nuevo problema estaría presente en Coapa.

Jardine podría estar en problemas.
Jardine podría estar en problemas.
Foto de Diego Becerra
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El Club América atraviesa una de sus peores crisis internas en la era de André Jardine, y lo que parecía un bache deportivo ha resultado ser un colapso total en la convivencia del equipo. Según reveló el portal Mediotiempo, el vestuario azulcrema está dividido en dos grupos antagónicos: por un lado, los futbolistas mexicanos que lograron el tricampeonato, y por otro, la facción brasileña que goza de privilegios excesivos. Esta ruptura se originó tras el arribo de refuerzos recomendados directamente por el técnico, quienes, de acuerdo con fuentes internas en Coapa, "se sentirían más que los demás" y creen que "pueden hacer lo que quieren". La tensión ha escalado a tal punto que la jerarquía del plantel está en duda, pero lo que detonó la furia de los referentes nacionales fue un acto de impunidad absoluta.

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El "clan brasileño" que tiene el control total en Coapa

La llegada de figuras como Rodrigo Dourado, Vinicius Lima y Raphael Veiga ha cambiado drásticamente el ambiente del día a día, instaurando un régimen de preferencias que tiene a Jardine como principal protector. El reporte de Mediotiempo señala que estos jugadores actúan con una libertad que molesta al resto del grupo, pues se sienten blindados por su nacionalidad y su cercanía con el estratega. Esta situación ha generado un clima de hostilidad donde la comunicación es nula y los bandos están claramente marcados entre los que ganaron todo y los que recién llegan con "etiqueta de intocables". El vestidor se ha vuelto un campo de batalla silencioso, aunque la evidencia más clara de este favoritismo ocurrió frente a los ojos de todo el americanismo.

La impunidad de Vinicius Lima que caldeó los ánimos

Una de las pruebas más contundentes de esta problemática interna fue la reacción, o mejor dicho, la falta de ella, por parte de André Jardine ante la expulsión inmediata de Vinicius Lima en el partido contra los Tigres. Mientras a otros futbolistas se les recrimina fuertemente por errores de indisciplina, el técnico no le hizo ningún reclamo al brasileño, lo cual fue interpretado por el grupo de los mexicanos como una falta de respeto a la meritocracia del club. Para colmo, la defensa pública del estratega hacia sus compatriotas tras la derrota ante Juárez terminó por caldear la cuestión de forma irreversible. Los jugadores que fueron parte del proceso más ganador del siglo sienten que han sido desplazados por un experimento extranjero, y la brecha parece imposible de cerrar bajo las condiciones actuales.

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Mexicanos vs. Brasileños: Una lucha de egos por el poder

La fuente menciona que hoy no existe una comunión, sino una guerra fría donde los elementos que consiguieron el tricampeonato se sienten merecedores del mismo trato que reciben las nuevas incorporaciones. Jugadores clave del proceso anterior consideran injusto que se priorice a quienes aún no han demostrado nada con la camiseta de las Águilas, mientras ellos son relegados a un segundo plano emocional por el cuerpo técnico. Esta falta de armonía ha provocado que el equipo caiga hasta el noveno puesto del Clausura 2026, alejándose peligrosamente de la zona de clasificación directa. El entorno azulcrema está convencido de que antes de trabajar en la identidad de juego, se debe limpiar la toxicidad del vestidor, pero el tiempo se agota y la directiva ya empezó a buscar responsables externos.

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¿Culpa de Baños y Azcárraga? La crisis que nadie detiene

En medio de este caos, la afición ha comenzado a repartir culpas, señalando a Santiago Baños y Emilio Azcárraga por permitir que el plantel se desequilibrara con un mercado de fichajes tan discreto y enfocado en una sola nacionalidad. Aunque Jardine mantiene un gran palmarés en la institución, el crédito se le está terminando debido a su incapacidad para gestionar las conflictivas internas que él mismo propició con sus recomendaciones. El América necesita un giro de timón de inmediato para reencauzar la campaña y evitar que el grupo se termine de fracturar antes de llegar a la fase final. La jerarquía de los futbolistas debería ser suficiente para salir adelante, pero la incógnita sobre quién dará el primer paso para firmar la paz es el misterio que hoy carcome a todo Coapa.

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