Alerta en América: André Jardine choca con Diego Ramírez y Baños ya tomó postura
El entrenador no se lleva para nada bien con el director deportivo.
La relación entre André Jardine y Diego Ramírez atraviesa su momento más delicado desde que ambos coinciden en el Club América. Las diferencias en la toma de decisiones sobre el plantel terminaron por romper la sintonía interna y dejaron expuesta una fractura que ya llegó a los niveles más altos de la directiva, donde Santiago Baños ya tiene una postura clara frente a este conflicto.
Lo que comenzó como una simple diferencia de opiniones ha escalado hasta convertirse en una guerra de poderes que amenaza la estabilidad del nido.
El origen del quiebre en Coapa
El punto de ruptura se dio por criterios opuestos en el armado y manejo del plantel. Desde el cuerpo técnico consideran que varias decisiones no acompañan la idea futbolística de Jardine, mientras que desde el área deportiva se defiende una planificación distinta. Esa falta de coincidencia fue creciendo hasta volverse insostenible, afectando la comunicación diaria en los entrenamientos.
Esta grieta ideológica ha obligado a los altos mandos a elegir un bando en una disputa donde nadie parece querer ceder terreno.
Baños y González Iñárritu respaldan a Ramírez
En la interna azulcrema, Santiago Baños confía plenamente en el trabajo de Diego Ramírez, una visión que también comparte Héctor González Iñárritu. Ambos directivos consideran que Ramírez ha sido una pieza fundamental en la construcción del proyecto que hoy sostiene al equipo en la pelea por los primeros planos, dándole un voto de confianza institucional.
Sin embargo, el apoyo de la cúpula administrativa no es unánime, y un aliado inesperado ha salido en defensa del estratega brasileño.
Balcárcel se inclina por Jardine
Del otro lado aparece Héctor Balcárcel, quien se ha posicionado más cerca del entrenador brasileño en las últimas semanas. Su respaldo a Jardine no es un tema menor, ya que su influencia en la estructura del club es significativa y sus argumentos podrían terminar siendo determinantes en la resolución final de este conflicto de intereses.
Esta división en la oficina técnica se hizo pública a través de un vacío presencial que retumbó en los pasillos de Coapa.
Un gesto que no pasó desapercibido
Uno de los episodios que más ruido generó fue la ausencia de Diego Ramírez en la cena reciente donde participaron directivos y el cuerpo técnico junto a Emilio Azcárraga. En ese encuentro sí estuvo presente Pau Víctor, auxiliar de Jardine, un detalle que muchos interpretaron como una señal clara de que Ramírez está siendo desplazado del círculo de confianza del dueño.
El aislamiento de Ramírez no es solo protocolario; se ha reflejado de forma contundente en la elección de las nuevas caras del equipo.
Jardine ganó peso en los refuerzos
En el mercado de fichajes quedó expuesto el cambio de roles y de jerarquías. La llegada de Rodrigo Dourado y el interés por Raphael Veiga fueron impulsos directos de Jardine, operaciones en las que Ramírez no tuvo participación alguna. Este nuevo esquema profundizó la tensión interna y reavivó el debate sobre quién debe marcar realmente el rumbo deportivo del club.
Con el control de las contrataciones en manos del técnico, el futuro del director deportivo parece tener una fecha de caducidad cada vez más próxima.
El proyecto América en juego
Pese al conflicto, dentro del club siguen convencidos de que el proyecto del América sigue siendo el más competitivo del futbol mexicano. La prioridad ahora es recuperar la estabilidad emocional, definir liderazgos y garantizar un rumbo claro para que el equipo vuelva a volar alto sin las distracciones que generan las luchas de oficina.
¿Podrá el vestidor mantenerse ajeno a esta ruptura administrativa o la falta de cabeza deportiva terminará por descarrilar el sueño del campeonato?